Este día se conmemora el Día de Nuestra Señora de la Altagracia, patrona y protectora del pueblo dominicano, una fecha que cada año moviliza a miles de fieles hacia Higüey, como expresión de fe, agradecimiento o cumplimiento de promesas hechas a esta advocación mariana.
Con motivo de esta celebración de profundo arraigo religioso y cultural, su veneración se remonta a los primeros años de la colonización, cuando la imagen fue traída desde España, convirtiéndose con el tiempo en uno de los principales símbolos de la fe nacional.
A lo largo de los siglos, esta devoción se afianzó como emblema de protección y esperanza para el pueblo dominicano. En 2022 se celebró el centenario de las festividades en su honor, reafirmando su papel central dentro de la religiosidad popular y su condición de protectora espiritual del país.
Una celebración que trasciende fronteras
Aunque su santuario principal está ubicado en Higüey, la conmemoración se extiende a iglesias y parroquias de distintas diócesis, incluyendo Santo Domingo y Santiago, donde los devotos acuden de manera constante a rendir homenaje.
Según explicó monseñor, la veneración a la Virgen de la Altagracia va más allá de los templos que llevan su nombre, ya que es una figura compartida por todos los dominicanos, quienes encuentran en ella una fuente de fe, unidad y fortaleza espiritual, consolidándose como un símbolo que une al pueblo creyente.



