El Primer Tribunal Colegiado de esta jurisdicción condenó a 30 años de prisión a Pedro Samuel Fernández Sánchez, hallado culpable de intentar asesinar a su expareja tras dispararle en el rostro frente a una repostería en marzo de 2024.
Los jueces Juan Carlos Colón, Claribel Mateo y Gladys de los Santos dispusieron, además, el pago de una indemnización de 2 millones de pesos a favor de la víctima.
El Ministerio Público presentó las pruebas de que Fernández Sánchez planificó el ataque mediante el alquiler de un vehículo para perseguir y vigilar a la mujer sin ser detectado.
El día del suceso, el agresor interceptó a la víctima a la llegada de su lugar de trabajo y le disparó con un arma de fuego ilegal, provocándole secuelas psicológicas y una desfiguración facial permanente, según certificó el Inacif.
La acusación, presentada por la fiscal Reyna Jiménez, incluyó pruebas periciales, testimoniales y digitales, entre las que destacan vídeos de cámaras de vigilancia y capturas de conversaciones donde el procesado manifestaba sus intenciones. La investigación inicial, dirigida por la fiscal Niovy Gómez, determinó que el condenado mantenía un asedio constante contra la mujer previo a la agresión.
El tribunal tipificó el hecho como tentativa de asesinato y violencia de género e intrafamiliar agravada, violando múltiples artículos del Código Penal y la Ley 24-97.
Asimismo, se le dictó sentencia por la violación de los artículos 66 y 67 de la Ley 631-16 para el Control y Regulación de Armas, ordenándose el decomiso de las evidencias materiales del proceso.



