La rapera estadounidense de origen dominicano Cardi B ha vuelto a encender las redes sociales y el debate público tras lucir un bikini diseñado con los colores y la iconografía de la bandera nacional de la República Dominicana. Lo que para la artista pareció ser una manifestación de orgullo por sus raíces, para muchos sectores del país caribeño se ha transformado en una grave falta de respeto a los símbolos patrios.
La controversia se viralizó rápidamente en plataformas como Instagram y X (anteriormente Twitter), donde las opiniones se dividieron drásticamente entre quienes defienden la libertad de expresión de la cantante y aquellos que exigen un trato más solemne hacia la insignia nacional.
Entre el orgullo cultural y la transgresión
Por un lado, un amplio sector de sus fanáticos —en su mayoría jóvenes y miembros de la diáspora dominicana— considera que la vestimenta de la artista no busca ofender, sino proyectar la dominicanidad en el escenario internacional. «Es una figura mundial llevando nuestra bandera, no hay que verlo con mala intención», comentaban varios usuarios en redes.
Sin embargo, en la República Dominicana, el uso de la bandera nacional está regulado de forma estricta por la Ley 210-19 sobre el Uso de los Símbolos Patrios. Esta legislación prohíbe explícitamente el uso del lienzo patrio en prendas de vestir como trajes de baño, ropa interior o artículos de uso cotidiano que puedan degradar su valor histórico y cultural.
Sectores conservadores y constitucionalistas han manifestado su indignación, argumentando que el escudo y los colores patrios representan la soberanía y la memoria de los libertadores del país, por lo que su exhibición en un traje de baño de dos piezas cruza la línea entre la moda y la profanación.
Un debate que no es nuevo
No es la primera vez que una celebridad se ve envuelta en una polémica similar por el uso de símbolos nacionales en vestimentas atrevidas. Sin embargo, el caso de Cardi B cobra mayor relevancia por su arraigo con la cultura dominicana y su alcance mediático global.
Hasta el momento, la intérprete de Bodak Yellow no ha ofrecido declaraciones oficiales respecto a las críticas, mientras la discusión en la opinión pública continúa abierta: ¿hasta dónde llega la libertad artística en la moda urbana y dónde empieza el respeto hacia la identidad de un pueblo?




