jueves, 11 junio, 2026
jaimerinconrd@gmail.com
Deporte

Los New York Knicks están a un paso del título tras protagonizar la mayor remontada en la historia de las finales de la NBA

Los New York Knicks protagonizaron una remontada para la historia la noche del miércoles al borrar una desventaja de 29 puntos y vencer 107-106 a los San Antonio Spurs en el cuarto encuentro de las Finales de la NBA.

Con el triunfo, Nueva York tomó ventaja de 3-1 en la serie al mejor de siete y quedó a una sola victoria de conquistar su primer campeonato desde 1973. La oportunidad de cerrar la serie llegará este sábado, cuando las acciones se trasladen al Frost Bank Center de San Antonio.

La reacción de los Knicks no solo fue histórica por la magnitud de la diferencia que lograron revertir, sino también por la forma dramática en que se concretó. OG Anunoby capturó un rebote ofensivo y anotó la canasta decisiva con apenas 1.2 segundos por jugar, culminando una de las remontadas más memorables que se recuerden en unas Finales.

El partido pareció tener un rumbo completamente distinto durante la primera mitad. Los Spurs impusieron condiciones desde el salto inicial y aprovecharon un temprano problema para Nueva York cuando Karl-Anthony Towns cometió dos faltas personales en poco más de un minuto de acción, incluida una segunda infracción validada tras revisión arbitral.

Con Towns limitado, San Antonio desplegó una ofensiva demoledora. Los visitantes llegaron al descanso con ventaja de 76-49, estableciendo la mayor diferencia para un equipo visitante al medio tiempo en unas Finales de la NBA fuera del contexto de la temporada de la burbuja de 2020. Además, encestaron 14 triples en los primeros dos cuartos, una cifra récord para una primera mitad de Finales.

Sin embargo, el panorama comenzó a cambiar tras el descanso.

Los Knicks iniciaron la segunda mitad con una racha de 13 puntos sin respuesta que devolvió la esperanza a un Madison Square Garden que parecía resignado. Poco a poco fueron reduciendo la diferencia hasta dejarla en 15 unidades antes del último período.

Impulsados por una afición cada vez más encendida, los locales continuaron acercándose en el marcador durante el cuarto final. La ventaja de San Antonio se redujo primero a menos de diez puntos y luego a una sola posesión.

Jalen Brunson, líder ofensivo de Nueva York, fue el encargado de completar la remontada al otorgarle a su equipo su primera ventaja de la noche cuando restaban 1:22 minutos en el reloj.

Aun así, los Spurs reaccionaron y recuperaron el liderato 106-105 con apenas 30 segundos por disputar, preparando un desenlace cargado de tensión.

En la última posesión, Brunson intentó un triple de larga distancia que golpeó el aro. Allí apareció Anunoby, quien se elevó por encima de los defensores para asegurar el rebote ofensivo y convertir la canasta que terminó definiendo el encuentro.

San Antonio todavía dispuso de una última oportunidad, pero Stephon Castle no logró completar la jugada diseñada desde la línea lateral, sellando así una victoria histórica para los Knicks.

Brunson finalizó como máximo anotador del partido con 36 puntos, aunque el protagonismo también recayó sobre Anunoby, quien aportó 33 unidades y mostró una extraordinaria efectividad desde la línea de tres puntos al encestar siete de sus nueve intentos.

“Simplemente hacemos lo necesario para ganar. Nuestra identidad está en competir por cada rebote. Solo traté de hacer una jugada para ayudar al equipo. Somos resilientes”, expresó Anunoby al término del encuentro.

La serie también ha estado marcada por la polémica arbitral. Días antes, una acción de Victor Wembanyama sobre Brunson generó debate luego de que la NBA decidiera no sancionar retroactivamente al joven francés por una posible falta flagrante.

Durante el cuarto partido, la tensión volvió a aparecer. Mitchell Robinson recibió una falta flagrante tras golpear a Wembanyama en el primer cuarto, mientras que el propio pívot francés fue castigado con una falta flagrante tipo I en la segunda mitad por un contacto en el rostro de Towns.

Wembanyama cerró la noche con 24 puntos, 13 rebotes y tres bloqueos, aunque no pudo evitar una derrota que dejó a los Spurs al borde de la eliminación.

“Voy a ser más cuidadoso, pero eso no cambiará demasiado mi forma de jugar”, afirmó el francés después del partido.

Sobre el duro desenlace, Wembanyama admitió la frustración del vestuario.

“Duele. Sentimos que trabajamos demasiado para construir esa ventaja y luego la dejamos escapar. Es una sensación difícil de aceptar”, reconoció.

Ahora la presión recae sobre San Antonio, que deberá ganar el quinto partido en casa para mantenerse con vida, mientras los Knicks buscarán completar una hazaña que los colocaría nuevamente en la cima de la NBA después de más de cinco décadas de espera.

Facebook Comentarios