La derechista Keiko Fujimori alcanzó finalmente la Presidencia de Perú en su cuarto intento electoral, tras imponerse por un estrecho margen al izquierdista Roberto Sánchez. Con esta victoria, la líder de Fuerza Popular pondrá fin a una larga trayectoria de derrotas electorales y asumirá el poder el próximo 28 de julio para el período 2026-2031.
Fujimori, de 51 años, logró la victoria por poco más de 40.000 votos, convirtiéndose además en la primera mujer elegida presidenta de Perú mediante votación popular. Su llegada al Palacio de Gobierno ocurre en un contexto marcado por una década de inestabilidad política, durante la cual el país tuvo ocho presidentes en diez años.
La nueva mandataria ha manifestado su intención de reivindicar el legado de su padre, Alberto Fujimori, quien gobernó Perú entre 1990 y 2000. Su figura continúa generando profundas divisiones entre quienes destacan sus logros y quienes cuestionan su gestión por casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos.
El triunfo de Keiko Fujimori representa el retorno del fujimorismo al Gobierno peruano después de 25 años. La salida de Alberto Fujimori del poder ocurrió en medio de un escándalo de corrupción que derivó posteriormente en procesos judiciales y condenas en su contra.
Pese a enfrentar un elevado nivel de rechazo ciudadano durante la campaña, la candidata logró avanzar a la segunda vuelta y capitalizar el respaldo suficiente para imponerse en la contienda definitiva. La ajustada victoria refleja la fuerte polarización que continúa marcando la política peruana.
La ahora presidenta electa inició su vida pública a temprana edad. Tras la llegada de su padre al poder en 1990, asumió el papel de primera dama cuando apenas tenía 19 años, luego del divorcio de sus padres.
Después de cursar estudios en Estados Unidos, Fujimori regresó a Perú en 2005 con el objetivo de liderar el movimiento político fundado por su padre y buscar su regreso a la vida pública. Sin embargo, el camino estuvo marcado por tres derrotas consecutivas en elecciones presidenciales.
Su carrera política también enfrentó momentos difíciles debido a investigaciones judiciales que la llevaron a permanecer en prisión preventiva durante casi año y medio entre 2018 y 2020. Posteriormente, decisiones judiciales evitaron que enfrentara un juicio en uno de los casos más relevantes en su contra.
Además, protagonizó una conocida disputa política y familiar con su hermano menor, Kenji Fujimori, en torno a las estrategias para lograr la liberación de su padre y el futuro del movimiento fujimorista.
Con la victoria ya asegurada, Keiko Fujimori enfrenta ahora el desafío de gobernar una nación profundamente dividida entre quienes ven en ella una figura capaz de devolver estabilidad al país y quienes rechazan el retorno de una de las dinastías políticas más influyentes y controvertidas de la historia peruana.
La futura mandataria deberá responder a las expectativas de sus seguidores mientras busca reducir la polarización política y fortalecer la institucionalidad democrática en un país que ha atravesado años de crisis y confrontación.



