El comunicador y director del Observatorio de Derechos Humanos para Grupos Vulnerables de la República Dominicana, Manuel Meccariello, hizo este martes un llamado a las autoridades, al sector empresarial y a la sociedad en general para fortalecer las acciones orientadas a prevenir y erradicar toda forma de discriminación que afecta a miles de personas en el país.
Mediante un comunicado, Meccariello afirmó que la protección contra la discriminación debe constituir una prioridad para el Estado dominicano y para toda la sociedad, garantizando igualdad de oportunidades y respeto a la dignidad humana sin distinción de condición social, estado de salud, discapacidad, nacionalidad, edad, religión, orientación sexual, identidad de género o cualquier otra condición personal.
“La discriminación es una de las formas más dolorosas de exclusión porque limita oportunidades, destruye proyectos de vida y afecta profundamente la dignidad de las personas. Ningún ser humano debe ser tratado como ciudadano de segunda categoría”, expresó.
El director del Observatorio señaló que entre las poblaciones más afectadas por prácticas discriminatorias se encuentran las personas que viven con VIH, la población LGBTIQ+, las personas con discapacidad, las personas migrantes, las mujeres sobrevivientes de violencia, los adultos mayores, las personas usuarias de drogas, los niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, así como miles de familias que viven en condiciones de pobreza.
Asimismo, manifestó preocupación por las denuncias que continúan produciéndose contra personas que viven con VIH, especialmente en ámbitos relacionados con el acceso al empleo y el respeto a la confidencialidad de su condición de salud.
Recordó que la Ley 135-11 sobre VIH y Sida reconoce derechos fundamentales y establece garantías para proteger a las personas frente a actos de discriminación y exclusión.
Meccariello sostuvo que la República Dominicana debe avanzar hacia una cultura de respeto e inclusión donde todas las personas puedan desarrollarse plenamente, libres de prejuicios y de barreras que limiten el ejercicio de sus derechos.
“No podemos hablar de justicia social ni de igualdad mientras existan personas rechazadas por su orientación sexual, por vivir con VIH, por una discapacidad, por su origen, por su condición económica o por cualquier otra circunstancia. Los derechos humanos deben proteger a todas las personas sin excepciones”, afirmó.
Finalmente, exhortó a las instituciones públicas, al sector privado y a la ciudadanía a promover el respeto, la tolerancia y la convivencia pacífica, destacando que una sociedad más inclusiva fortalece la democracia, la justicia y el desarrollo humano.
“Las personas más vulnerables no necesitan compasión; necesitan respeto, igualdad y oportunidades. La dignidad humana pertenece a todos y debe ser protegida sin distinción alguna”, expresó.




