martes, 16 julio, 2024
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Educación

El 4 % no se ha traducido en calidad de educación

Jaime Rincon

La inversión en educación con más escuelas, aulas, alimentación escolar y mejores salarios docentes son aspectos que no se han traducido en resultados positivos de la calidad del aprendizaje de los estudiantes.

El logro de un 4 % para la educación en 2013, luego de años de lucha en la que participaron de forma activa periodistas, organizaciones civiles y sociales, y la población en sentido general, no ha rendido los frutos esperados a 10 años de su implementación.

Y es que según un reciente informe sobre la Evaluación Diagnóstica Nacional aplicada entre mayo y junio del 2022, en el nivel primario se registra una pérdida del aprendizaje y en el secundario no se evidencian progresos.

Con esta situación, los estudiantes finalizan sus estudios preuniversitarios con muchas deficiencias como la de analizar una lectura simple, además, de que algunos solo se preocupan en memorizar las asignaciones para tomar exámenes

Este estancamiento, según el titular del Ministerio de Educación (Minerd), Ángel Hernández, se debe en gran medida a la pandemia del Covid-19 y los conflictos de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), que aunque es apoyada en la lucha por mejores condiciones laborales y para los pensionados también es criticada por la población por los métodos utilizados.

La inversión
De 2013 al 2023 se presupuestó en el Minerd alrededor de un billón 687,881.4 millones de pesos. Además, según datos de la Dirección General de Presupuesto, el ministerio ocupa el primer lugar de instituciones con mayor gasto del año pasado.

El mayor gasto durante esos años ha sido destinado al pago de salarios de los maestros, seguido de lo destinado a construcción que durante 2013 alcanzó los 29,183 millones de pesos y fue disminuyendo hasta 2,948 millones en 2021 y 5,917 millones en 2022.

Durante estos años, el total destinado al almuerzo escolar se ha mantenido en constante aumento pasando de 5,042 millones de pesos en 2013 a 25,292 millones de pesos el pasado año.

A esto le sigue, los gastos operativos del sistema, formación docente y apoyo pedagógico, el cual ha ido incrementando pasando de 14,726.3 millones de pesos para 2013 a 36,559.5 millones de pesos, en 2022, presentado solo una disminución en 2015 cuando registró solo 12,731.9 millones, que equivalía a 4,603.1 millones menos que en 2014.

Malas puntuaciones
A pesar de todo esto, no se ha logrado contar con estudiantes con calidad en el aprendizaje, lo que se ve demostrado en las pruebas PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos, según su sigla en inglés), de 2015 y 2018 en las que participaron alumnos de 15 años y han ubicado a República Dominicana en último lugar del ranking con los peores resultados entre todos los países.

Aunque la prueba se ha aplicado luego de establecerse el 4 %, cada año de esos en que ha participado el país muestra menos conocimientos.

Es así como en las Pruebas PISA 2015, la media general de los países fue de 493 puntos en lectura, mientras que la media de República Dominicana (MRD) fue 358; en Matemática la relación es 490 y 328. En Ciencias de la Naturaleza 393 y 332.

En las de 2018, la MG de los países fue de 487 puntos en lectura, mientras que la MRD fue 342; en Matemática la relación es 489 y 325. En Ciencias de la Naturaleza 489 y 336, solo en esta aumentó la puntuación.

El 4 % inició mal
El movimiento social que convocaba la lucha del 4 % para la educación no fue indiferente para ningún dominicano y no duró días, sino años concretar el anhelado sueño de que ese porcentaje del producto interno bruto (PIB), sea destinado a uno de los aspectos más elementales de una nación, que es la formación de sus habitantes.

Sin embargo, de acuerdo con la expresidente de la ADP y quien apoyó la lucha, María Teresa Cabrera, el momento para generar un proceso de cambio productivo debió ser cuando se comenzó a aplicar el 4 % e inició el Programa de Jornada Extendida.

Dijo que el propósito tenía que orientarse en garantizar una oferta curricular integral y la formación constante de los docentes, para hoy tener una población estudiantil que marque la diferencia.

Responsabilidad

— Una cadena
El titular del Mescyt, Franklin García, calificó de preocupante la situación, ya que esto se vuelve una deficiencia que arrastran los estudiantes hasta el nivel universitario, volviendo a repetir el mismo modelo en las aulas.

Mediocridad en el sistema educativo
No es cierto que haya una revolución educativa, por el contrario, hay un retroceso y tiene que ver con que se han violado los procesos de acceso al sistema.

Métodos de estudio durante décadas sin actualizarse. Los estudiantes finalizan el bachillerato y no recuerdan nada, debido a que el proceso de aprendizaje se basó en memorizar una cantidad de datos (hasta que pasen el examen) para luego ser olvidados. La escuela debería ser para aprender a pensar y no para memorizar.

Somos de una era radicalmente distinta a la de nuestros padres, pero seguimos aprendiendo de la misma manera y prácticamente las mismas cosas.

Esto, en lugar de enseñar asignaturas que ayuden a enfrentar los problemas reales de la vida como: establecer objetivos a largo plazo y tomar decisiones, saber usar el dinero de forma inteligente, ser más productivos, trabajar en equipo; debatir y dialogar civilizadamente, entrenar la mente para prevenir el estrés y vivir más el presente.

Son mucho más útiles y, sin dudas, solucionarían muchos problemas cotidianos.

Básicamente, nos preparan para ser uno más, para ser mediocres cuando deberíamos aprender a vivir una vida extraordinaria. Un sistema educativo anclado en la era industrial cuya finalidad es crear «obreros» que sigan en la misma rueda.

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