lunes, 4 marzo, 2024
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El empresario multimillonario que había reservado un lugar en el submarino que fue al Titanic, pero no viajó por un mail no respondido

Jaime Rincon

Chris Brown tiene 61 años, es empresario y se dedica al márketing digital. Repetidas veces, retumbó en su cabeza la idea de formar parte de la travesía del submarino Titán de OceanGate que terminó en tragedia en su viaje a los restos del Titanic. Su mejor amigo fue una de las cinco víctimas fatales. Con él, habían pagado el 10% del viaje para reservarse un lugar. Pero se bajó a último momento.

Brown y su amigo personal, el explorador británico Hamish Hardin, tomaron la decisión de visitar los restos del barco hundido en 1912 mientras tomaban unas cervezas en la isla privada de Richard Branson, dueño del emporio Virgin y conocido de ambos. Fue en 2018, cuando terminaron siendo de los primeros en pagar el 10% del viaje que tenía en ese momento un costo total de 80.000 libras.

Más adelante, algunas cuestiones lo hicieron dudar. Fue cuando viajó hacia Bahamas para ver cómo se preparaba el sumergible que terminó implosionando en las profundas aguas del Atlántico Norte. La seguridad y la tecnología no estaban a la altura de semejante expedición, pensó Brown.

“Descubrí que utilizaban viejos postes de andamiaje para lastrar el submarino y que sus controles se basaban en mandos de juegos de computadora”, explicó en declaraciones al periódico británico The Sun.

“Si tu idea es construir tu propio submarino, probablemente puedas utilizar barras viejas de los andamios, pero se trataba de una nave comercial”, analizó el magnate.

Brown cuestionó también la iluminación improvisada, los espacios confinados y la posición de los propulsores, ubicados cerca de unos cables “que podrían engancharse en cualquier parte”.

Su análisis denotaba cada vez más falencias. Que el submarino solo pudiera ser abierto desde el exterior también le generó titubeos. “Esto no sólo plantea un problema con el suministro de oxígeno en la superficie, sino que también es una preocupación de seguridad”, detalló, en otra entrevista al Daily Mail. “No me gustó nada el diseño. Creo que la empresa tomó demasiados atajos”, consideró tajante.

Y su ilusión de viajar quedó definitivamente desechada por un mail que cambió todo. Luego de conocer al Titán por dentro -y sus dudas- Brown envió un correo electrónico a OceanGate pidiendo algún tipo de certificación de seguridad. La empresa nunca le respondió. “Todo eso hizo aumentar mis sospechas. Les envié un email y les dije: ‘Ya no puedo continuar con esto’“, reveló.

Fue en ese momento cuando pidió el reembolso de la señal del 10%, unos 25.000 dólares de los 250.000 total. “Todo era un poco inepto y me hizo pensar en el riesgo que corría”, concluyó.

Pese a su decisión, su amigo Harding continuó adelante con el plan y terminó siendo una de las cinco víctimas fatales. El pasado jueves, hallaron los restos del submarino a 500 metros de la proa del Titanic.

“Estoy profundamente entristecido por la tragedia del Titán. El mundo de la exploración ha perdido a personas increíbles. Mis pensamientos están con las familias de todas las almas perdidas”, expresó Brown.

 

Su amigo Harding, un aventurero apasionado

Hamish Harding (58), padre de dos hijos, era magnate de la aviación. También paracaidista y miembro del Explorers Club. Era un destacado explorador que voló al espacio el año pasado en un vuelo del cohete Blue Origin de Jeff Bezos. Además, formó parte de dos misiones al Polo Sur y se había sumergido al Challenger Deep, el punto más profundo de la Tierra en el fondo del océano Pacífico.

Era una explorador apasionado, sin importar el terreno, que vivía su vida para su familia, su negocio y para la próxima aventura”, lo definió su familia en un mensaje difundido a los medios británicos.

“Fue un guía, una inspiración, una apoyo y una leyenda vida. Era único y lo adorábamos. Lo que logró a lo largo de su vida fue realmente destacable y si podemos extraer un pequeño consuelo de esta tragedia es que falleció haciendo lo que amaba”, concluyeron.

Hamish Harding viajaba en el Titán junto al otro millonario empresario paquistaní Shahzada Dawood y su hijo Suleman, estudiante de 19 años; el explorador francés Paul-Henry Nargeolet y el consejero delegado de la firma OceanGate, Stockton Rush.

  Shahzada Dawood, Suleman Dawood, Paul-Henry Nargeolet, Stockton Rush y Hamish Harding.

La implosión catastrófica que destruyó al submarino habría ocurrido con una fuerza y velocidad increíbles dada la aplastante presión de las columnas de agua en el fondo del Océano Atlántico Norte, lo que habría provocado la muerte instantánea de los tripulantes.

El poder de la implosión significa que los pasajeros probablemente no se enteraron lo que estaba sucediendo y su muerte habría sido “rápida e instantánea”, explicó el oceanógrafo Simon Boxall, miembro del Centro Nacional de Oceanografía de la Universidad de Southampton.

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