domingo, 19 mayo, 2024
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Internacionales

Periodistas haitianos, presa fácil de las poderosas bandas armadas

Jaime Rincon

Los periodistas haitianos se han convertido en presa fácil de las poderosas y sangrientas bandas armadas en Haití, donde en los últimos 5 años al menos 30 comunicadores han sido asesinados, secuestrados o víctimas de intento se secuestro, sembrando el miedo en la profesión.

En lo que va de año, seis periodistas han sido secuestrados en Haití, la última de ellos Blondine Tanis, del programa «Tribune Matinale», de Radio Rénovation FM, raptada el fin de semana cuando entraba en su casa del barrio de Delmas, en Puerto Príncipe.

PÁNICO EN EL PERIODISMO HAITIANO

Desde 2021, al menos 16 periodistas, entre ellos tres propietarios de medios, han sido secuestrados. Dos fueron posteriormente asesinados y otros dos siguen desaparecidos, según datos ofrecidos a EFE por el Centro de Análisis e Investigación de los Derechos Humanos (CARDH, en francés).

«Esto es muy preocupante en términos cualitativos. A este ritmo, los periodistas estarán muy preocupados y esto afectará a su trabajo si no se adoptan medidas para garantizar su protección», señaló Gédéon Jean, director ejecutivo del CARDH.

Aunque la clase media y los profesionales suelen ser los primeros objetivos de los secuestradores, los datos sobre los periodistas muestran que también están en el punto de mira de las bandas, dijo.

Una de las víctimas es el periodista Pierre Jacques (nombre ficticio), quien narró a EFE cómo fue raptado cuando se trasladaba en su vehículo en la localidad de Delmas por el grupo armado que controla Grand Ravine, en el peligroso barrio de Martissant, donde hace cinco años desapareció el fotoperiodista Vladjimir Legagneur.

«El periodismo me salvó la vida. Tal vez me habrían ejecutado si no fuera periodista», declaró Jacques, que trabajaba para un medio de comunicación digital y una radio de la capital.

Los bandidos le preguntaron si trabajaba para un medio digital y para cuál.

Esto llevó al periodista, quien se marchó del país por la inseguridad, a preguntarse por el tipo de relación que existe entre algunos medios de comunicación en línea y los grupos armados.

Y es que, estos medios, son uno de los canales preferidos por las bandas armadas para expresarse ante la opinión pública.

Una de las bandas le pidió que llamara a la emisora de radio para la que trabaja para hablar en directo. «Aquello me impactó mucho. Me di cuenta de que estaba en el mismo lugar que Vladjimir Legagneur. Pensé que iba a correr la misma suerte que él», continuó Jacques.

MOVILIZACIÓN ANTE LA IMPOTENCIA

Ante la impotencia de las autoridades, que han dejado parte del país en manos de las bandas, los periodistas prefieren recurrir a la movilización callejera, los artículos de prensa y las cápsulas de sensibilización para denunciar el secuestro de un compañero.

A veces, para pagar a los secuestradores, se recauda el dinero en secreto, empobreciendo más a las familias de los periodistas, una de las profesiones más precarias y frágiles en Haití, después de la de Policía.

Las redes sociales son el caldo de cultivo de estas movilizaciones, que incluyen incesantes llamamientos a la liberación del periodista secuestrado.

Las bandas piden enormes sumas de dinero como rescate. Después de ser víctima, los periodistas secuestrados han optado por abandonar el país o mantener un bajo perfil.

¿UN FENÓMENO GLOBAL DE INSEGURIDAD?

Para Godson Lubrun, presidente de la Asociación Haitiana de Medios de Comunicación en Línea (AHML, en francés), se trata de una situación global de inseguridad en la que los periodistas no salen indemnes, por lo que pide a las autoridades que asuman sus responsabilidades.

«Es un fenómeno que está poniendo de rodillas al país y que afecta cada vez más a la corporación, porque muchos periodistas son víctimas», declaró Lubrun a EFE, recordando que el país está sumido en una crisis de seguridad desde hace años, que toma cada vez más formas que afectan a todos los sectores de la sociedad.

«A veces los periodistas se ven expuestos porque hacen su trabajo, que les exige salir a la calle porque no puedes hacer tu trabajo entre las cuatro paredes de tu casa. Hay que salir, hay que correr riesgos. Cuanto más sales, más riesgo corres», apuntó.

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