miércoles, 12 junio, 2024
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Terapias de conversión, ¿tratamiento o tortura?

Jaime Rincon

A pesar de que se ha demostrado a través de estudios que las denominadas “terapias de conversión” tienen graves consecuencias para las personas que son sometidas a estos métodos, psicólogos y psiquiatras la utilizan como promesa a los transgénero, gays y lesbianas de convertirlos en heterosexuales a través de la palabra de Dios.

Varias personas entrevistadas por N Investigación Periodística revelaron lo traumáticas que pueden ser estas terapias, que en lugar de cumplir con lo que promete, provoca traumas en quienes la han experimentado.

Daniel Reyes, psicólogo, Mónica Ruiz, directora ejecutiva de la organización Trans Este Podemos Avanzar y una profesional de 44 años de edad que prefirió tener oculta su identidad se refirieron a las terapias de conversión, a las que fueron sometidos cuando eran adolescentes, intervenciones utilizadas para modificar su orientación sexual o la identidad de género.

El propio término es el primer objeto de debate ya que la palabra “terapia”, proviene del griego que denota “curación”, como si la homosexualidad fuera una enfermedad, una posición que ha sido rectificada por estudios realizados desde la década de los 70.

Alejandro Kepp, psicólogo especialista en LGBTQ, explicó que hace 50 años que la Organización Americana de Psicología, que es la más importante del mundo, ha dicho que esto no es una enfermedad y la Organización Mundial de la Salud lo hizo en 1990. O sea que estamos hablando también de 33 años.

 

Sin embargo, en pleno 2023, algunos profesionales de la salud mental siguen tratando la homosexualidad como una enfermedad pese a que fue retirada del manual de diagnósticos DMS2. Debido a la ausencia de evidencia científica  e informalidad de estos métodos, entre otros motivos que veremos mas adelante, algunos profesionales entienden que estas intervenciones no deben ser llamadas terapias.

“Lo hemos llamado ECOCIG, que es Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual e Identidad de Género.

Informes recientes de acceso público revelan que estos esfuerzos se realizan en unos 68 países actualmente. Pero se vienen realizando desde hace siglos con cuestionables técnicas (…). Todo empezó con pequeñas inyecciones que se hacían al cerebro. Después han pasado a métodos también horribles… Por ejemplo, poner a estas personas a ver material homoerótico, pero al mismo tiempo les hacen descargas eléctricas”, explicó Kepp,

En tanto que la Dra. Laura Pou Ottenwalder, psiquiatra, reveló que los hombres que son gays darle terapia hormonal con testosterona, a las mujeres con progesterona y estrógenos también.

Uno de los escenarios donde se llevan a cabo estas terapias es en los consultorios de psicólogos.

Daniel Reyes, de 29 años, recuerda como a los 16 años fue llevado por sus padres donde el doctor José Dunker, profesional de la salud mental que actualmente tiene 80 años de edad, líder evangélico y decano de la Facultad de Ciencias de Salud de la Universidad Nacional Evangélica.

De acuerdo al denunciante, en la primera consulta, el profesional de la salud mental básicamente le cita una serie de razones por las que no debía ser homosexual.

Reyes manifestó que le decían que la expectativa de vida era menor, “que estábamos yendo en contra de la corriente… de que por ser así podíamos estar expuestos a enfermedades”.

Agrega que también le hizo redactar una carta que debía leer todos los días. “Esa carta lo que decía prácticamente era yo me responsabilizo, me comprometo con este proceso para cambiar mi orientación sexual”.

El proceso también incluyó la lectura del libro “La Homosexualidad al Desnudo”, escrito por José Dunker, en el que plantea que “la atracción por el mismo sexo es una conducta que se aprende acompañada de un exceso de enfermedades entre las que menciona la fiebre tifoidea, herpes, ameba y lo que denomina “síndrome del intestino gay”.

Atribuye estas enfermedades a la práctica sexual de boca y ano y sostiene que la homosexualidad responde positivamente a la psicoterapia de forma similar a otras adicciones.

Mónica Ruiz, afectada por terapias conversión, contó que le hicieron exámenes para ver si había algún problema físico que pudiese dar indicios a mí del porqué de su “conducta”.

“Me encerraban en una habitación del tamaño de un baño pequeño, sin luces, con un pupitre con una pequeña luz encendida a llenar cuestionarios”, reveló, explicando que otro de los métodos aplicados durante los cuatro meses que duró en un centro psiquiátrico privado y que consistía en dos doctoras. Una le decía que su identidad de género simplemente era una condición humana, mientras que la otra le insistía en que Dios nunca la iba a perdonar por lo que iría al infierno. “Era prácticamente lo que veíamos en nuestra infancia, en las caricaturas que teníamos un angelito hablándonos por un lado y un demonio hablándonos por el otro”.

Pero hay otros métodos mucho más graves ya que afectan de manera directa a personas con VIH; “le indicaban que dejaran de tomar sus medicamentos. Cuando las personas del colectivo iban a las clínicas o a los hospitales donde tenían un incremento en el alza de su carga viral, nos decían es que Dios nos va a curar”.

Según datos de las Naciones Unidas del 2020, las organizaciones religiosas representan el 18.9 por ciento de los proveedores del lucrativo negocio de las terapias de conversión.

Sin embargo, el Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE) rechaza estos métodos en el país.

Así lo expresó su presidente, Feliciano Lacen, “Lo peor es querer sanar algo con otro mal, porque la persona lo que debe es concientizarse, decirle mira, eso es lo que dice la Biblia en cuanto al matrimonio, al cuanto a la mujer, al hombre”.

En 2012, la OPS señaló que las “terapias de conversión”, tanto en consultorios, clínicas psiquiátricas o campamentos religiosos, carecen de justificación médica, amenazan la salud y los derechos humanos. Incluso un informe presentado por las Naciones Unidas en 2020 que contiene una encuesta a 8 mil personas de 100 países arroja que el 98 por ciento de las personas sometidas a estas prácticas sufren daños como pensamientos suicidas, tentativas de suicidio, depresión y ansiedad. Esto es confirmado por los afectados entrevistados en N Investigación Periodística.

En República Dominicana el 96.7 por ciento de las personas LGBTI afirman haber sido víctimas o presenciado formas de violencia derivadas de su orientación sexual, según la Encuesta Nacional LGBTI 2020 realizada por USAID y la Embajada de Reino Unido en el país.

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